Como cada febrero, la fiesta de Santa Águeda ha vuelto a tomar las calles de Tres Cantos con música, emoción y tradición. Impulsada por la Casa de Castilla y León de Tres Cantos, en colaboración con la Concejalía de Cultura, la celebración devuelve simbólicamente el mando de la ciudad a las mujeres.
Desde las 11 de la mañana, el Ayuntamiento ha reunido a vecinos y a representantes de la casa regional que no han querido perderse una de las citas más singulares del calendario.

El Salón de Plenos ha acogido el acto central: la entrega del Bastón de Mando a Rosa María Gómez‑Escalonilla Melgar, Alcaldesa Honoraria de esta edición (en representación de la provincia de Ávila) , acompañada por la Alcaldesa Menor, Lucía Martínez Vaquerizas. En el momento de ceder el bastón, el alcalde, Jesús Moreno, ha querido subrayar el peso simbólico del gesto, sosteniéndolo ante las asistentes: “Este bastón de mando que sostengo recupera todo su significado. No es una pieza de madera; es el símbolo de la responsabilidad, del servicio y, sobre todo, de la confianza”.

A continuación, y todavía en el Salón de Plenos, el alcalde ha profundizado en el sentido de la jornada, enlazando la tradición con el acto de entregar el mando: “Entregar el mando es el mayor acto de confianza que existe. Y no hay manos más seguras para custodiar el futuro de nuestra convivencia que las manos de una mujer”. Y ha cerrado su intervención con una reivindicación del pasado de la ciudad y una mirada optimista al futuro, enmarcado en un año tan especial como el del 35.º Aniversario. “No venimos a mirar las cenizas del pasado, sino a iluminarnos con su luz. Tres Cantos es la consecuencia de miles de historias que decidieron escribirse juntas”.
Tras la imposición de las bandas a las mayordomas y la lectura del pregón, la comitiva ha abandonado el Ayuntamiento y ha recorrido las calles de Tres Cantos al ritmo de la música de los dulzaineros. La procesión con la imagen de Santa Águeda ha avanzado hasta la Parroquia de Santa Teresa de Jesús entre saludos de los tricantinos, que han disfrutado de una mañana de música tradicional y devoción.

A las 13:00, la Misa Castellana, una ceremonia acompañada por música tradicional castellana, reunió a los asistentes en un ambiente de celebración compartida.

La jornada ha concluido con la tradicional comida de hermandad, donde mayordomas, representantes municipales y miembros de la Casa de Castilla y León han compartido mesa, anécdotas y el orgullo de mantener vivo un rito que ya forma parte del patrimonio cultural de la ciudad.






