Memoria histórica de algunos históricos, por Luis Mosquera
En un artículo anterior, venía a decir que qué manía con la memoria histórica, que parece que en todas partes se la quieren cargar. La colonización de América con la leyenda negra, la Guerra Civil española por los clarividentes políticos al uso, y aquí en este pueblecito que algunos se empeñan también en llamarlo ciudad.
Pues resulta que debió venir un gnomo o un hada con su varita mágica, a hacer los movimientos de tierras con un clink, con otro clink poner las calles, con otro clink las viviendas de protección oficial y cooperativas, con otro clink todas las dotaciones y equipamientos, todo hace clink porque claro, no existía nada, y para el Ayuntamiento tampoco existía nada porque todo lo ha hecho el Ayuntamiento a partir del 21 de marzo de 1991. Es que no quiero ser agresivo, pero me lo ponen a tiro.
Digamos por simplificar que hay tres zonas en Tres Cantos. La Fase 1, la Fase 2 y la Fase 3. Pues la Fase 3, esa maravillosa fase en donde escasea la vegetación, las calles son más estrechas y no hay bulevares porque no hay sitio por mucho que se empeñen. Además, observando un poquito desde el principio, pues así muchos movimientos de tierra no ha habido. ¿Qué supone eso? Pues unas cuestas de narices. Hemos dicho, como en otras ocasiones, que Tres Cantos tiene muchas zonas verdes porque los señores de COPLACO, que fueron los que lo parieron, así lo dibujaron. Y para que se sepa, el cambio de una zona verde a otro uso es cuestión de pasarlo por el Consejo de Estado. Claro, si hay mucha zona verde sin verdura fruto de los movimientos de tierras, lo suyo es poner la verdura porque hay sitio para ello, y encima hay buena voluntad de políticos y técnicos. Y se llenó de verduras Tres Cantos.
Pero claro, en las zonas estas nuevas, en donde escatimaron las zonas verdes, pues claro, es imposible poner un árbol encima de otro. Ya lo hemos dicho, pero lo repetiré hasta la saciedad, que precisamente lo que se proyectó y se ejecutó con intervención neta del Ayuntamiento de Tres Cantos ha sido la zona 3. El Ayuntamiento, en las otras zonas, lo que ha hecho, ha sido un picoteo.
Hombre, es un poco de aburrimiento, porque es carnaza para los aventajados ir al archivo municipal, al archivo del Colegio de Arquitectos, al archivo de la Comunidad de Madrid, y ahí verán de dónde viene cada documento. Precisamente, un puñadito de arquitectos estamos escribiendo acerca de la arquitectura y el urbanismo de Tres Cantos para facilitarles a los estudiosos datos que, si no, no tendrían, y a los vecinos que sepan de una vez cuáles son sus raíces.
Tres Cantos no se distingue especialmente por una arquitectura fuera de serie, pero sí hay la suficiente como para considerar su diseño. Y desde luego, lo que no cabe duda es que yo no me pondría en manos de un médico que me fuera a operar si el médico no fuera médico, fuera ingeniero de telecomunicaciones. Pues lo mismo pasa con la arquitectura, todo el mundo opina, sabe, controla… Hoy en día tiene todo el mundo, por lo menos, siete doctorados.
Hay que felicitar a los responsables que le encargaron a Carlos Rubio Carvajal una obra, y a Fernando Porras Isla otra, Juan Pablo Frade, Jesús Ruipérez, y etcétera. Porque claro, un proyecto bueno hasta sale más barato que un proyecto caro, porque el caro suele ser malo, y lo que es un absurdo, es ridículo, es adjudicar a la baja, porque entonces se desmadra la liquidación del presupuesto. Pero bueno, esas cosas hay que vivirlas y saberlas.
Hombre, siendo yo arquitecto, está muy feuchín que ponga a parir a ciertos compañeros, pero es que en realidad, para muchos está gritando una reválida. Algo así como la renovación del carné de conducir, porque válgame Dios, lo que se hace. Aunque dicen muchos compañeros que el problema no está en ellos sino en sus amados amos.
La arquitectura es una de las bellas artes clásicas de toda la vida, muy estudiada, con grandísimos frutos en todas las épocas, y, por tanto, no se puede tomar frívolamente.
Había una figura de planeamiento en Tres Cantos, cosa de COPLACO, que se llamaba el Estudio de las unidades elementales del diseño. Un magnífico documento para homogeneizar las promociones e incluso soleamiento y climatología, ese documento estará en algún sitio, yo no lo tengo, pero magnífico. Tenía un aire a los posteriores estudios de detalle. Me tocó trabajar en eso, pero había demasiado desorden en la coordinación de las propiedades en las licencias de obra. Aunque sería una figura magnífica para retomar y desarrollar de nuevo.
Y ahora, una batallita, resulta que Tres Cantos S.A. (CAM), en coordinación con la Consejería de Trabajo, Industria y Comercio de la Comunidad de Madrid del PTM (Parque Tecnológico de Madrid), me encargó que, en cierto modo, me ocupara de la estética de los edificios que iban a ir naciendo. Entonces, para andar por casa desarrollamos unas normas u ordenanzas estéticas para que tuviera cierta coherencia todo. Que por cierto, la valla es magnífica, el diseño del equipo es del equipo de Jesús Ruipérez, como los bancos y etcétera, etcétera. Pues siempre ha habido una polémica si realmente confeccionar o hacer cumplir normativas estéticas o no hacerlo. Si lo haces, ganas en probabilidades de que no se hagan barbaridades. Y si no lo haces, se pueden hacer edificios maravillosos, pero también muy cutres, tenemos los dos polos liberados.
Otra batallita consistía en hacer una normativa para cubierta, para que cuando se superase la cota de cubierta, no estuvieran los residuales de la misma, sino que eso tuviera cierta composición y acabado.
Como la historia de Tres Cantos es breve, viene de los años 70, pues hay un puñado de anécdotas arquitectónicas y urbanísticas que se deben contemplar porque es la historia de Tres Cantos.
Y por hoy lo vamos a dejar ya, porque si no escribo un libro de la memoria ahora. Además, me ha llegado que numerosos proyectos están desarrollándose y luchando para un buen fin o un mejor fin. Casi todos con raíces en tiempos pasados.
Luis Mosquera
Arquitecto
Ex Jefe del Departamento Técnico de Tres Cantos S.A.




